viernes, 19 de junio de 2015

Las aventuras del Rudrón



Asoma el sol tras una arrebolada colina y, lentamente, se despereza el valle. Jolgoria la nutria en su último resbalón por el tobogán de barro, antes de acostarse, mientras un tímido lirio se despereza junto a la orilla, gozoso de ver el sol salir.

En una casa blanca, una carita somnolienta batalla con Morfeo y se deja animar por los tempranos chirridos de los vencejos: “si ellos están ya patrullando, ¿por qué no yo?”. Crujen las viejas tablas bajo sus pequeños pies. Abre los postigos con dificultad y sale finalmente a la balconada, sorprendida por el fresco aire matinal.

Escruta el pálido cielo azul y… “¡Sí! ¡Allí a lo lejos!” señala emocionada la niña, ajena a hecho de que su único público es un patoso opilión, colgado de la esquina. “No hay duda. Esa forma que vuela, desde el Huerto de la virgen hacia el pueblo, no puede ser otra cosa que el alado Burro de Román. ¡El Tío Vicente tenía razón, con aquello de que el burro alado vuelve al amanecer!”. Satisfecha con sus esforzadas pesquisas –pues madrugar es muy doloroso-, se vuelve a la cama y olvida el sentido oculto de todo aquello, pues en realidad el Tío decía “A quien madruga, Dios le ayuda; y además, si te levantas muy temprano, ¡puedes ver volar al burro de Román, chiquilla!”.

Y es que el del Rudrón, es un valle mágico, listo para los niños aventureros para descubrir sus misterios. Sus riscos están conformados por rocas tan, tan antiguas, que encierran en su interior criaturas del pasado: caracoles, erizos de mar, trilobites, dientes de tiburón… ¡E incluso dinosaurios! No hay más que mirar la estilizada roca-cuellilargo que se alza, majestuosa, junto a la Antena. Por no hablar de las huellas fosilizadas en el lecho del río seco, aunque llegar allí sea tarea harto complicada.

Pero no sólo había criaturas en el pasado. Si tienes la fuerza y el valor de subir al páramo –y la niña y su pandilla, ¡anda que si no los tenían!- y eres un poquito observador, podrás distinguir enormes zarpazos impresos en las rocas. ¿Leones cavernarios? ¿Osos? Quién sabe, pero mejor no acercarse de noche.


Hablando de cavernas, cuentan que en La Torca, aquella cueva oculta en el corazón del páramo, se extienden kilómetros de salas y salas enormes, con columnas graciosamente decoradas cual catedrales, de las cuáles, el cantero y escultor es el agua, y los feligreses, la completa oscuridad.

Habría de ir, tras escuchar aquellas magníficas historias, la pandilla de San Felices a explorar. Fue aquella una búsqueda extenuante, bajo el achicharrante sol estival y la inclemencia del vasto páramo, pues La Torca es muy difícil de encontrar, ya que su boca es una estrecha apertura en el suelo. Hubieron de seguir las antiguas señales, que antaño sus padres memorizaron, pues nadie más había vuelto a encontrarla en años: el bote de gasolina, el palo con la calavera. Pero la recompensa fue pingüe. En la oscura y fría caverna, donde las gotas esculpen y murmuran su canción, hallaron casi a tientas las enclenques velas que, entre las estalagmitas, dejaran sus padres. Una a una las encendieron, y la enorme catedral se iluminó con el trémulo resplandor del fuego, y arrancó sombras danzantes de los afilados colmillos de la cueva.




Qué hay más allá de las tres primeras salas, pocos lo saben. ¿Te atreverás a vivir las aventuras del Rudrón y averiguarlo?

miércoles, 10 de junio de 2015

Garduños de San Felices, raposos de Valdelateja, y ¿visones de...?

Garduños es el gentilicio “rústico” de San Felices, así como raposos son los de Valdelateja. Y es que el Valle del Rudrón era, y aún es, una zona muy pellejera. Por poner un ejemplo, mi propio bisabuelo se sacaba unas perras de más comerciando con pieles. No hay más que ver la siguiente foto, no tan antigua, sacada frente a una fachada de una casa de San Felices y con unos personajes no del todo desconocidos para algunos:




En la foto se pueden identificar numerosos zorros, nutrias y algún tejón. Aunque, para ser un pueblo tan pellejero, se echa de menos al rey de las pieles… Pero empecemos por el principio.

Estos animales pertenecen a la familia de los mustélidos, que abarca desde la minúscula comadreja, al portentoso tejón. Los mustélidos se caracterizan por sus hábitos crepusculares, sus espesos pelajes y su extrema voracidad. En esta zona se pueden encontrar los siguientes mustélidos:

-         Tejón (o tasugo): se trata de los mustélidos más grandes. Son habituales en el valle, pero muy tímidos, por lo que su presencia queda únicamente denotada por las numerosas letrinas que excavan en la tierra. Cerca del huerto de la Virgen, en San Felices, existe una madriguera excavada de tejón.
-         Garduña: no dispongo de datos de la abundancia de este gracioso animal. Se comenta que antaño solía habitar en los pajares y gallineros, o al menos frecuentarlos en busca de sus víctimas. Mi único avistamiento constituye un animal muerto, probablemente envenenado.

Garduña muerta junto al río

-    Comadreja: es la más pequeña de los mustélidos, pero puede cazar animales mucho más grandes y pesados que ella, como conejos. Hace unos años se instaló una en nuestro jardín y no se acercaba un pájaro. 
-         Nutria: la lustrosa sirena del Rudrón. Durante muchos años prácticamente ausente, esta especie está sufriendo un auge sorprendente. Más fácil de ver, pero también muy tímida, patrulla por la ribera en busca de sabrosos cangrejos y truchas, dejando sus característicos excrementos sobre las rocas a modo de advertencia, ya que es muy territorial. Por la zona de baños de San Felices suele criar una hembra, quizá empujada a compartir su territorio con humanos debido a la superpoblación "nutril".

En algún lugar de la foto prometo que hay dos nutrias

-         Gineta: aunque su morfología es similar a la de los mustélidos, este “gato” pertenece, al igual que el meloncillo, a la familia de los vivérridos. Lo incluyo aquí debido a la similitud de hábitos con los mustélidos. Curiosamente, no se trata de una especie nativa, sino que se cree que fue introducida en la península por los árabes, que las traían como mascotas.
-         Turón: se trata de la “versión” salvaje del hurón doméstico. Es un simpático animal con un nicho ecológico amplio, ya que se alimenta tanto en la ribera como en el monte bajo, solapándose con la garduña por una parte y con los visones por otra. Puede hibridar con el visón europeo.
-         Visón europeo: y aquí es donde quería yo llegar. El visón europeo es uno de los mamíferos más amenazados en Europa, con unas poblaciones ya casi vestigiales en España y alguna más potente, pero aún así insuficiente, en Rusia. Es un precioso mustélido de pequeño tamaño, piel pardo-negruzca, con manchas blancas en el hocico (labio superior E inferior, lo que lo diferencia del visón americano). Su zona de alimentación es, mayormente, la ribera, por lo que comparte nicho ecológico con la nutria, el visón americano y, en ocasiones, con el turón. Por San Felices se comenta haberse encontrado un espécimen, aunque la zona de Burgos no cuenta con una población asentada, que se sepa. Eso sí, el río Rudrón se está contemplando como posible área de reintroducción si los intentos de reproducción en cautividad resultan exitosos.
-         Visón americano: a pesar de ser prácticamente idéntico al visón europeo, excepto por la ausencia de mancha blanca en el labio inferior y su mayor tamaño, no son siquiera del mismo género. Esto no le ha impedido al peludo invasor usurpar el nicho ecológico del primo europeo, desplazándolo hasta casi la extinción. Su presencia se debe a escapes accidentales y provocados de visones de granjas peleteras, que han formado poblaciones bien consolidadas y en expansión por prácticamente toda España.

Visón americano en el río de San Felices. Existen varias familias y son fáciles de ver.
Visón americano bebiendo en el zoo de Estocolmo
Los principales factores de competencia con el visón americano son la comida, la transmisión de enfermedades y el enfrentamiento directo. Todo esto, sumado a la competencia con los otros mustélidos –nutria y turón-, la absorción genética por hibridación con turón y, principalmente, la mala conservación de los ecosistemas acuáticos, está llevando al visón europeo a la extinción. Otros factores son las muertes por atropello, el envenenamiento y la caza furtiva –esta última no significativa en España, pero antaño masiva en Rusia-.

Visones europeos del programa de cría del zoo de Santillana

Lo curioso de todo esto es que no existen citas de visón europeo en España previo a 1960. Esto indica que, probablemente, el visón europeo sufrió una expansión de su área por migración natural desde Francia hasta España. Actualmente, las poblaciones más abundantes se encuentran en Navarra y Vitoria. En 2004, se estimaba una población de 28 visones en Castilla y León.

Distribución del visón europeo en Castilla. No aparece la cita del Rudrón (anticuado)

 A pesar de estar catalogado como "en peligro de extinción", el visón europeo tiene la suerte de disponer de un programa LIFE y una Estrategia de Conservación en España.

Estos datos proceden de un Proyecto de ECOLOGICAL RISK ASSESSMENT: Impact caused by introduction of American mink (Neovison vison) in European mink (Mustela lutreola) Spanish populations (Rivero, Elisa; Vaquero, Ignacio) (quien quiera disponer de él, no tengo problema en compartirlo). A su vez, este proyecto está basado en los siguientes artículos:


  • Factors affecting occupancy by the European mink in south western Europe, Biscay (Zabala et al. 2006). Northern Spain.
  • Replacement of European mink by American mink in Vitoria-Gasteiz (Ceña et al., 2003). Northern Spain.
  • Why is the European mink disappearing? A review of the process and hypothesis (Maran&Henttonen, 1995). Data from all Europe.
  • Decline in endangered species as an indication of anthropogenic pressure: the case of the European min western populations (Lodé et al, 2001). North western France.
  • Diet of European mink in Northern Spain (Palazón, 2004).
  • The continuing decline of the European mink: evidence for the intraguild aggression hypothesis (Maran et al., 1998). Data from all Europe.
  • Body size and interactions between European and American mink (Mustela lutreola and M.vison) in Eastern Europe (Sidorovich, 1999). North Eastern Belarus.
  • Individual feeding specialization in the European mink and the American mink in north eastern Belarus (Sidorovich et al., 2001).
Visón americano en el centro de la ciudad de Burgos

miércoles, 25 de marzo de 2015

Donde se esconden las hadas



Hay pocos insectos tan simpáticos para el ser humano como las libélulas y los caballitos del diablo. Serán sus colores vistosos, su vuelo leve y delicado, o quizá su parentesco con las hadas, lo que hacen que no sintamos ganas de sacudírnoslas como si de un minúsculo asesino se tratara.


Caballito del diablo (macho de Calopterix virgo)


Las libélulas y los caballitos constituyen el orden Odonata, con unas 6000 especies actuales. Se las clasifica tradicionalmente en función de las alas: si los dos pares son de distinto tamaño y están alineadas perpendicularmente al cuerpo, se las conoce como libélulas o Anisoptera; los caballitos del diablo o Zygoptera, por otro lado, tienen las alas muy similares y se cierran sobre el cuerpo.



Libélula (Anisoptera) macho de Cardulegaster boltonii


Los odonatos están ligados a ríos, pantanos o charcas, debido a que sus ninfas (fase previa a la metamorfosis hacia libélulas adultas) son acuáticas. La alimentación es carnívora durante toda su vida, constituyéndose de pequeños vertebrados como renacuajos en la fase ninfa y de insectos en la fase adulta. Viven entre uno y seis meses, se aparean al vuelo y la hembra deposita los huevos en el agua, que pasan a fase neánida y posteriormente a ninfa, que finalmente emerge del agua.

Libélula posada sobre una roca del río Rudrón

Los odonatos, especialmente los machos, son muy territoriales, y es común verlos patrullar incansables en su sector de ribera, atacando a cualquier otro miembro de su especie que se atreva a acercarse. Como anécdota diré que el verano pasado estuve, al menos mes y medio, observando a la misma libélula (fotografía superior) expulsar ferozmente no a menos que a 6 competidores en un mismo día. Agradezco que me permitiera permanecer en su trocito de río.

Libélula Crocothemis erythraea en el Parque de las Llamas, Santander

Por último cabe destacar que los odonatos pueden usarse como bioindicadores, es decir, la presencia de algunas especies indica que el ecosistema acuático y las aguas son de gran calidad.

El antes...

... y el después de acercarse a un nido de golondrinas (delta del Ródano)


martes, 3 de marzo de 2015

¿Dónde estás, primavera?

Este año las nevadas han sido intensas, y el valle del Rudrón no se ha salvado.

Así se veía Valdelateja, en uno de sus momentos álgidos:



El puente de Valdelateja, por Maitena, vecina del pueblo

En nuestra casa, en San Felices, se hacía dificultosa la entrada:

El Perentón y nuestra casa nevada, Miguel

La iglesia de San Felices, por Nieves, vecina de Valdelateja


Pero cuando las temperaturas aumentan, se funde la nieve, y esto, sumado a las fuertes lluvias de las últimas semanas, desborda los ríos. En la siguiente foto vemos el puente de abajo de San Felices totalmente oculto por la tumultosa agua:

El puente de San Felices cubierto, Yolanda Bañuelos

Agradecer a los distintos fotógrafos que nos mandaron las fotos.

Pero, ¿cuándo llegará la primavera?


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Delicias peligrosas

Cesta con galamperna, setas de brezo, níscalos,
pedos de lobo, borrachas...


Unos días lluviosos y algún rayo de sol son la receta perfecta para la estrella del otoño: las setas.
Pero, si a eso le añadimos el calor que ha hecho semanas atrás, nos encontramos con otros desagradables seres que adoran las setas, los gusanos, que por desgracia han abundado este otoño, arruinándonos gran parte de la cosecha.



El fin de semana del 8 y 9 de noviembre se celebraron, como todos los años, las jornadas Micológicas en Valdelateja. A pesar de la lluvia, algunas personas se acercaron con sus cestas rebosantes y coloridas de, vete tú a saber, qué setas. Otros asomaron al olor del champiñón salteado.

Exposición en la iglesia de Valdelateja
Es de apreciar la contribución de los expertos y demás amateurs que clasificaron las setas y disiparon dudas, además de dar la charla de este año, sobre toxicología. El resultado: una amplia colección de deliciosas o venenosas especies catalogadas.

Setas identificadas en la exposición

La recolección e identificación de setas es un hobby muy delicado. Hace poco, murió una mujer en Girona por intoxicación. Es por ello que siempre se debe ir al monte con alguien que sepa, utilizar guías y, ante la duda, no coger las setas -¡y menos comerlas!-. Normalmente iremos a coger las especies que conocemos a la perfección, así como conocemos las posibles confusiones y sus consecuencias.
Claro está, que una Amanita muscaria no la vamos a confundir
Pero, ¿y el Boletus satanas?
Además, la recolección debe hacerse de forma sostenible, respetando los cotos, cogiendo sólo las setas que vamos a comer y utilizando cestas de mimbre, para así permitir que las esporas se diseminen.

Para más fotos, información y recetas, ver la entrada del año pasado sobre setas: http://sanfelicesdelrudron.blogspot.com.es/2013/11/los-frutos-del-otono.html

Desgraciadamente, la temporada de este año está tocando a su fin. ¡Mucha suerte con las setas que queden!

Boletus entre las agujas de los pinos






domingo, 27 de julio de 2014

De autoridades y ecología

Ayer fue la fiesta de San Felices y estoy cabreada. No es por la fiesta, que también -muchos años han pasado desde aquellas fiestas multitudinarias en el chiringuito, cuando venía más de medio valle-, sino por el panorama que me he encontrado cuando he bajado al río.

Orilla del río arrasada

                El camino del río, por si no fuera ya suficientemente grande, casi ha doblado su tamaño, a costa de talar todos los salcillos, sauces, fresnos y arbustos que formaban este estupendo sotobosque y, para colmo de males, lo han dejado todo seco ahí apilado. A ver si arde.

Misma ribera en su estado natural

                Desconozco la razón y el responsable, pero no le encuentro el sentido. El bosque de ribera es el ecosistema más amenazado en España y seguimos arrasándolo año tras año sin pudor alguno.

                En lo primero que he pensado es que si el supuesto Parque Natural en el que nos encontramos funcionara y no fuera una simple declaración en un Real Decreto, sin casa del parque, sin controles, sin supervisión, etc., esto y otras muchas cosas no habrían pasado o, al menos, no impunemente.

             Después me he dado cuenta de que, si bien las autorizaciones y sanciones, en definitiva, la autoridad es necesaria, el origen del problema enraíza mucho más profundo: la educación y la concienciación de los habitantes.

                A lo largo de mi vida, y más especialmente en los últimos años, tras estudiar la carrera y tener algo de conocimiento de causa, he visto en estas tierras una amplia colección de atropellos contra la naturaleza de diversa índole y gravedad. Sé que pocos se deben a la simple y llana maldad de algunos individuos, y que nunca se podrán erradicar del todo; otra gran parte son debidos a transgresiones, a veces justificadas, de normas escritas o no; pero la gran mayoría de estos agravios se deben al desconocimiento de la población de su entorno, que generalmente, incluso con buena intención o inocencia, producen pequeños desequilibrios del medio que se acumulan y sinergian causando graves problemas.

                En este punto volvemos otra vez a las autoridades, las supuestas responsables de nuestra educación que, visto lo visto, hacen muy mal su trabajo. Es cierto que la concienciación ambiental de nuestro país está creciendo, pero hasta ahora es sólo una alarma que, puntualmente, salta en nuestro cerebro a la hora de reciclar o hablar del cambio climático. Y, sin embargo, no sabemos cómo responder a situaciones cotidianas simples que pueden ayudar al medio ambiente y a nosotros mismos a la vez. Ahí van algunos clásicos que a muchos les sonarán familiares:

- No eches herbicida a los "malditos" tréboles: aunque tengas tu césped medio invadido, los tréboles aportan verdor, color con sus flores, abejas y otros insectos benignos y, sobretodo, nitrógeno. Las leguminosas como los tréboles y la alfafa fijan el nitrógeno atmosférico y lo incorporan a la tierra en una forma disponible para las plantas. Los nitratos son esenciales para el crecimiento de todas las plantas y desaparece rápidamente del suelo. Mucha gente opta por echar fertilizantes, a veces de forma desmedida, que pueden contaminar las aguas subterráneas y los ríos -no olvidemos que los nitritos causan enfermedades que pueden llegar a ser peligrosas en los bebés-. En la zona del Rudrón, la tierra es bastante pobre y porosa, de forma que los fertilizantes percolan sin haber sido absorbidos por las plantas. Una buena combinación de plantas autóctonas puede reducir enormemente los requerimientos de fertilizante.

Trébol campestre

- Utiliza plantas autóctonas: las plantas alóctonas no están adaptadas al tipo de suelo -calizo o ácido, rico o pobre-, el clima y los seres vivos -aves, insectos, hongos, bacterias, tanto benignos como malignos-, de forma que probablemente mueran, crezcan mal o no den frutos. Además, pueden contagiar enfermedades a las demás plantas autóctonas. Requerirán abonos y fertilizantes en demasía, resultando caros y contaminantes. Sin embargo, siempre existe una amplia gama de hermosas y útiles plantas autóctonas que se darán de maravilla sin casi cuidados y beneficiando al ecosistema. Pregunta a alguien que sepa o busca una guía.

- No sueltes animales donde no pertenezcan: ya no se trata sólo del grave problema de las especies exóticas, como la rana toro, el visón americano o la tortuga de florida, sino de cosas tan simples y comunes como poner carpas u otros peces en los pilones. Porque, aunque resulte estúpido, hay gente en San Felices que se ha pegado -varias veces- la paliza de subir a la Campera a echar carpas al pilón, quizás para hacer la gracia, quizás pensando que un poco de vida vendría bien, y desde entonces las salamandras que criaban allí todos los años ya no están. Y esto es un serio problema, porque los anfibios están muy amenazados, y yo ya no conozco más sitios en San Felices donde críe la salamandra.

Carpas en el pilón de la Campera

- No utilices plaguicidas: excepto en casos muy preocupantes y de manera controlada, siguiendo las instrucciones. La mayoría de los plaguicidas, aunque no son lo que eran antaño, siguen bioacumulándose en la cadena trófica y causando graves daños en el ecosistema e incluso en las personas. Si utilizas insecticida, las aves, los lagartos, los erizos, los murciélagos y los sapos no tendrán de qué alimentarse o se envenenarán con ello. Si hubiera suficientes de estos simpáticos animales en tu jardín -existen multitud de trucos para favorecerlos- no habría problemas de plagas. Además, un plaguicida mal utilizado -exceso, defecto, malos tiempos- puede fomentar la plaga.
Lagarto verdinegro en la orilla del río, ahora, desprotegido


- No mates ni ataques animales: aunque creas que sean venenosos o feos. Casi todo el mundo piensa que los sapos son animales inmundos y venenosos; sin embargo, se trata de animales clave en los ecosistemas, simpáticos y rara vez dañinos. Algunos sapos, si se sienten amenazados, pueden exudar una sustancia urticante por la piel, que si entra en contacto con los ojos pica, pero nada más. Se comen los insectos y caracoles de tu huerta y no te inportunarán, al igual que los lagartos o los murciélagos.

             Otro gran incomprendido del mundo animal son las serpientes: primeramente, hay que decir que casi ninguna serpiente es venenosa, sino que son culebrillas inofensivas. Las únicas venenosas son las víboras, por cierto amenazadas, que se distinguen perfectamente por su pupila vertical -para más información ver entrada de víboras-. Las serpientes se comen a los ratones y ratas. Si te molestan cerca de casa, basta con coger un retel  o un cubo y echarlas fuera: probablemente no quieran volver.

- No alteres el medio físico: detalles tan pequeños como la minúscula presa que hicieron ayer unos niños en el río puede afectar negativamente al ecosistema: si el agua no circula bien, las algas muertas se acumulan, no dejan pasar la luz a las algas del fondo y los ranúnculos, unas flores preciosas, mueren; las culebras de río no se puede refugiar en estas algas, su principal escondite, y están a merced de las nutrias; el agua se estanca y se pudre. No digo que no se pueda jugar, pero hay que intentar dejar el medio como se encontró. Muchas personas, buscando cangrejos, dan la vuelta a las piedras del fondo del río y no las vuelven a colocar, y esto mata a las algas, los invertebrados que vivían debajo -base del ecosistema fluvial- y deja desprovistos de refugio a los cangrejos, los peces o las culebras.

- No alimentes a los gatos callejeros: es cruel, pero a la larga es mejor para ellos y para todo el mundo, pues probablemente mueran en invierno de frío o falta de alimento. Los gatos de pueblo deben estar castrados, ya que crían de forma descontrolada y suponen un grave problema para el ecosistema: transmiten enfermedades graves a las personas y otros animales; y depredan todo lo que encuentran: acaban con todos los lagartos, lagartijas, crías de aves, musarañas y demás animales que encuentran, empobreciendo gravemente el ecosistema y diezmando especies amenazadas. De hecho, el gato se considera, después del ser humano, la especie actual que más especies ha extinguido.

Culebra viperina saliendo bajo un alga a tomar aire

                Finalmente, queda claro que un ecosistema completo es un ambiente sano, que se autorregula y funciona, y nosotros podemos formar parte de él y beneficiarnos si aprendemos a respetarlo y comprenderlo. Esto es la base de la ecología, pertenecer al ecosistema, y es lo que debe aprender la sociedad y, más especialmente, los niños. Porque hay muchas cosas que hacemos mal por desconocimiento, pero eso se puede arreglar fácilmente entre todos.

Ranas verdes en la piscina del balneario de Valdelateja


                Existen una infinidad más de problemas y soluciones sencillas, y estaré encantada de recopilar y publicar cualquier sugerencia o pregunta en entradas siguientes.

miércoles, 9 de julio de 2014

Bares y restaurantes


El Mesón Valdelateja

En el valle del Rudrón contamos con un escaso pero selecto número de bares y restaurantes que no te puedes perder en tu paso por la comarca.

En Valdelateja podemos disfrutar del mejor lechazo que probablemente podáis probar, asado en horno de leña y seguido de unos deliciosos postres caseros. Todo ello en el Asador Santa Centola y Santa Elena, a la entrada del pueblo. http://www.asadorsantacentola.com/


Ambientazo en la terraza del asador Santa Centola

Cruzando el puente, asomándose sobre el estruendoso río, se encuentra el Mesón Valdelateja, el cuál oferta una gran variedad de sofisticadas tapas y raciones, además de numerosas cervezas de importación. No te vayas del valle sin probar la relajante experiencia de tomar una espumosa Schmucker en la terraza sobre el río: quizás tengas suerte y puedas ver los mirlos acuáticos -¡o incluso la nutria!- sumergiéndose entre los rápidos.
Vistas del río desde la terraza del mesón

En Quintanilla podemos ir a tomar un buen plato combinado con huevos de pueblo en La Encina, tomar un café en la galería sobre el Ebro en el bar de la gasolinera o un buen menú en el Mesón Ebro.

En Tubilla del Agua encontramos un bullicioso local en el que preparan unas "hamburguesas guarras" -como ellos mismos denominan- y unas pizzas que hacen feliz a cualquiera que se precie de buen comer.
En Orbaneja del Castillo, uno de los pueblos más turísticos de la zona, podemos encontrar varios bares y restaurantes. Recomendado es tomarse unos pinchos en las terrazas de El Arroyo o El Abuelo, junto a la cueva, o comer unas setas de temporada o un buen chuletón en El Rincón.


A la derecha, terrazas de El Arroyo y El Abuelo